La luz de las velas y su llama

Para poder evaluar la luz de las velas lo que tenemos que hacer, es tener muy en cuenta que en el lugar encendemos una vela no haya corrientes de aire, si esto ocurre no se puede evaluar la llama, ni la luz de una vela, ni la mecha. Si la vela está en un sitio donde hay por ejemplo: una ventana abierta, una puerta abierta, un ventilador, aire acondicionado o cualquier corriente de aire (por qué si existen esta condicionantes) ya no podemos hacer una evaluación esotérica de la llama de la vela.

Si la misma está larga y alta tiene un significado si está baja y ancha tiene otro, si una llama hace chispas tiene otro significado, si por lo contrario la vela se apaga sola tiene otro significado, pero ese significado solo se puede evaluar cuando la vela está encendida en un sitio donde no exista absolutamente ninguna corriente de aire y por ello es imprescindible que estén las ventanas y puertas cerradas, nada de ventiladores, nada de aires acondicionados y por supuesto que la persona que está en ese cuarto o las personas que están en esa habitación no realicen ningún movimiento brusco que genere corriente de aire.

Cuando una persona apaga una vela nunca la debe apagar soplando, porque si la apaga soplando puede generar muy malas energías, por ello tiene que apagarla con un apagador de Velázquez, que es parecido a una campanita que se coloca encima de la vela consume el oxígeno y la vela se apaga sola.

Si la voy a apagar con los dedos debo hacerlo moviéndola hasta que se apague sola. Lo mismo sucede con los fósforos, los fósforos con los que encendemos la vela nunca se apagan soplando, se apagan moviéndolos o tirando los al suelo y pisándolos y voy a hacer un inciso en este punto, cuando trabajamos con fuego sea un cocinero sea en una fábrica, sea en rituales, tenemos que tener en cuenta que por ejemplo si estoy haciendo una barbacoa, esto por mucho placer que nos de es un trabajo peligroso, que entraña riesgo y que hay que tener mucha atención.

Hoy en día existen los cursos de riesgos laborales, de prevención de accidentes y poseer la formación adecuada con cursos de este tipo son indispensables para trabajar. Lo mismo sucede en nuestro casos con los rituales con velas, pues se realizan con fuego, con fósforos y ya sea porque eres un profesional (como en mi caso) o una persona que realiza rituales en una iglesia católica, o en una iglesia de cualquier otra religión o incluso en tu propia casa porque te dedicas a hacer tus propios pedidos, oraciones, conjuros, hechizos o rituales, debes tener todo el cuidado y la protección de hacer las cosas con mucha cabeza y con mucha prevención para evitar un accidente que te haga daño a ti y a tu familia o vecinos.

Es lógico que en una situación de descuido o imprudencia también se generan daños materiales, pero las pérdidas de vidas siempre son peores y más dolorosas. Por ello concluyendo en este punto, es muy importante que siempre que trabajamos con fuego, sea cuál sea sea la naturaleza de esta actividad, que poseamos la formación y preparación necesaria sobre todo en la manipulación de fuego y calor.

Retomando nuevamente la cuestión de cuando ponemos una vela para hacer un trabajo, debemos dejarla que se consuma completamente, porque ese ritual sea para que la vela se consuma completamente. Nos vamos o estamos delante, puede ser que hayamos ido a un sitio cinco minutos y volvamos o que estemos todo el tiempo delante, sea como sea si la vela se apaga es mal augurio, es una mala una mala energía, es un mal presagio, tiene el significado de que ese trabajo no se va a dar y por lo tanto tenemos que deshacernos de esa vela que se apagó y comenzar todo el proceso de nuevo. Si la vela vuelve a consumirse mal o apagarse en medio del proceso hay que repetir hasta que salga bien.

Si indefinidamente las cosas salen mal, hay que abandonar eso que se pretende, pero si al segundo o tercer intento las cosas salen bien, es porque ya se ha eliminado el obstáculo, el problema o la situación que estaba haciendo que tu pedido no fluyese y esa vela no se consumiese como debía de ser.

Tanto por protocolo esotérico como por prevención de accidentes, las velas nunca deben dejarse solas. Si tuvieses que irte a hacer cualquier recado o trámite, deberías dejar a otra persona como responsable del cuidado de esas velas. Primero por una cuestión de responsabilidad en la prevención de accidentes, segundo porque debe cuidarse, controlarse, guardar y custodiar las velas desde el principio hasta el fin. Es un trabajo arduo, es una labor ardua que consume muchísima energía, es un trabajo muy desgastante pero al mismo tiempo es un trabajo satisfactorio.

Es algo muy gratificante trabajar con las energías que hay alrededor nuestro y el guardar, cuidar y custodiar una vela de principio a fin y que el trabajo que se lleva a cabo funcione y sea exitoso. Esto constituye un placer y una alegría interna, una satisfacción plena en el interior de la persona que lo realiza y que no tiene comparación con nada.

Autora: Mariela Gauna